lunes, 7 de abril de 2014

Negro. EL Gato

                                                                                    <<Intenté pegarte un tiro.  Sin éxito.>>



 La  habitación se había convertido en un semi-espacio:  sobre la mitad de la cama, la mitad de un colchón de color anónimo que conservaba la mitad de las manchas de antiguos amores.

En una media mesita adosada a la pared, la porción de un florero escupía pétalos  al aire.
Un gramófono o lo que queda de el emitía sonidos grises y vacíos.

Sentado sobre el piso lo miraste  fijamente.  Yo no había reparado en su presencia hasta que disparé y empezó  a maullar en un tono lastimero  cuando la bala quedó atrapada en una de las órbitas de sus  ojos.
Mi rostro estaba mojado de sudor y lágrimas.

Era media noche.


Carolina Pineda

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